Una segunda vida para los edificios.

Parece claro que la arquitectura de los próximos años estará condicionada por la no construcción. ¿Qué quiere decir esta no construcción? La no construcción se refiere a no levantar nuevas infraestructuras en nuestras ciudades. La nueva labor de los arquitectos será entender el paisaje edificado de nuestras ciudades y actuar sobre estas, dándoles una segunda vida.

Esta nueva actitud se puede entender de dos maneras. La primera, y la más común, es reacondicionar el edifico o entorno urbano al nuevo uso. Este reacondicionamiento trata de modificar el edificio a las nuevas funciones para las que está siendo pensado. Esta manera de actuar genera unas tipologías de edificios poco flexibles y con poca mira a futuros usos. Al modificar un edificio a una función concreta estamos limitando su capacidad de transformación.

La segunda manera de actuar en este paisaje urbano es la de modificar las acciones humanas al edificio. Es decir, no trata de modificar la tipología del edifico. Esta opción da pie a que el edifico pueda albergar funciones diversas y no sufra un cambio cada vez que cambien de uso.

Esto se entiende mejor con un ejemplo: Pongamos que tenemos que hacer unas viviendas en un edifico que actualmente son oficinas. En la primera opción el proyecto derribaría todas las particiones y reorganizaría la planta sobre una “tabula rasa”. La segunda opción interpretaría las particiones de la oficina e integraría en esta distribución las nuevas viviendas. Esta segunda opción es un ahorro tanto económico como de recursos.

Como conclusión se puede decir que la arquitectura de los próximos años tiene que responder a un contexto de sostenibilidad y economía. La manera mas eficiente para responder a estas cuestiones es ajustar las acciones humanas al paisaje urbano, y no al contrario. Esta es la única manera de actuar en la ciudad del hoy.